

Vehículos voladores de seis hélices y casi dos metros de envergadura surcan los cielos de Nueva York.
Durante el próximo año, los drones de reparto de la empresa británica Skyports realizarán viajes diarios entre semana por el East River, entre la punta de Manhattan y un muelle de Brooklyn. Desde principios de mayo, con un poco de retraso, los drones transportan cargas ligeras para un sistema sanitario de la ciudad. Por ahora, esas cargas son básicamente unos cuantos kilos de papel; una vez que el sistema sanitario esté seguro de que la configuración funciona, debería incluir paquetes no peligrosos y no biológicos, como productos farmacéuticos ligeros.
Los drones forman parte de un experimento llevado a cabo por dos organismos de Nueva York y Nueva Jersey para descubrir cómo una tecnología de reparto relativamente nueva y a veces controversial puede encajar en un entorno urbano agitado y en el espacio aéreo que lo cubre. El programa piloto también tratará de responder a una pregunta que planea sobre todo el sector del reparto con drones: ¿Dónde resultará útil?
No en todas partes
“¿Habrá suficientes vuelos regulares (de 1 a 2 por hora) para que el sistema de salud cliente perciba un verdadero valor?”, escribió Stephan Pezdek, gerente regional de planificación de carga de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey, que opera el programa piloto, en un correo electrónico a WIRED. (La Autoridad Portuaria se negó a revelar el nombre del sistema de salud por razones contractuales). “¿Llegarán las entregas a su destino más rápido y dentro de las limitaciones financieras de las compañías de transporte actuales? ¿Apreciará la comunidad el trabajo y no lo considerará una molestia? Todo esto nos ayudará a comprender cómo se desarrollará el primer corredor”.
Según Pezdek, la Autoridad Portuaria, que también colabora con la Corporación de Desarrollo Económico de la Ciudad de Nueva York (NYCDEC) en este proyecto de drones, también medirá cómo afectan las entregas a la atención al paciente.
A nivel mundial, la entrega con drones aún se encuentra en fase experimental. Los proyectos existentes se centran principalmente en el transporte de mercancías a zonas rurales o suburbanas, donde las deficiencias en las redes de carreteras y los servicios, sumadas a un espacio aéreo más despejado, podrían hacer que esta tecnología sea más adecuada. Skyports lleva entregando correo en zonas remotas de Escocia desde 2023 y transportando mercancías a aerogeneradores marinos en Alemania. La empresa estadounidense Zipline afirma realizar entregas desde y hacia unos 5,000 centros sanitarios en cuatro continentes; su programa más antiguo entrega vacunas y productos sanguíneos en Ruanda. En Estados Unidos, empresas como Wing, de Alphabet, y Prime Air, de Amazon, están trabajando para expandir los servicios de entrega en el sur del país, con especial atención a las zonas suburbanas que rodean Houston, Austin y Dallas, Texas.
Los desafíos en las grandes ciudades
Para los drones, las ciudades densamente pobladas presentan desafíos diferentes. En primer lugar, está la cuestión de la seguridad. El espacio aéreo de la ciudad de Nueva York está saturado, albergando tres aeropuertos internacionales. Solo en Manhattan, hay tres helipuertos de propiedad pública. En mayo de 2023, se realizaron casi 9,000 vuelos de helicóptero sobre tierra o agua de la ciudad, según datos recopilados por el Ayuntamiento de Nueva York. La fecha de inicio de este programa piloto de drones se retrasó en parte porque otra tecnología aeronáutica experimental, un vehículo eléctrico de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL), estaba realizando sus primeros vuelos de demostración desde el mismo helipuerto.
El ajetreo propio de la ciudad exige precauciones adicionales. El proyecto piloto fue aprobado, como es habitual, por la Administración Federal de Aviación de EE UU (FAA), que requiere que un piloto de drones certificado supervise cada vuelo. Cada cual se realizará sobre una ruta fija, lejos de edificios residenciales. El proyecto debe obtener un permiso semanal del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) para operar, y los retrasos en la obtención del primero llevaron a la ciudad a posponer la fecha de inicio, según Amanda Kwan, portavoz de la Autoridad Portuaria. La agencia también consultó con tres juntas comunitarias locales antes de autorizar el despegue de los drones.
Además, está la cuestión del ruido. Los drones de Skyports, de un fabricante desconocido, hacen tanto ruido como una máquina cortacésped (entre 60 y 100 decibelios). Otros drones de reparto rondan los 50-70 decibelios, casi tanto como una aspiradora o el tráfico, un sonido que debería resultar familiar a los neoyorquinos. El ruido puede resultar inocuo para los habitantes de la ciudad. O puede que no. En Texas, los residentes se quejaron a WIRED el año pasado de que el “zumbido” de los drones de Amazon en la zona sonaba como un soplador de hojas en constante funcionamiento, y molestaba a los perros y a la fauna local. El servicio 311 de Nueva York tiene una página web especial para quejas relacionadas con el programa piloto de drones de carga.