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Qué pasará con SpaceX ahora que sale a bolsa

Laura Crabtree, quien se unió a SpaceX en 2009 como una de sus primeros 600 empleados y trabajó allí durante una década, cree que el concepto de propiedad extrema surgió porque los nuevos empleados recibían acciones de la empresa, algo que no sucedía en las compañías aeroespaciales tradicionales de las que provenían. Ser copropietarios hacía que los empleados se involucraran más, y ese sentimiento se fue extendiendo con el tiempo.

Crabtree, directora ejecutiva de Epsilon3, empresa desarrolladora de software para la industria manufacturera, comenta que suele hablar con recién graduados universitarios que están en proceso de entrevista o comenzando a trabajar en SpaceX. “Se les asignan grandes responsabilidades y un legado que honrar, y por eso la gente se siente atraída por una empresa como SpaceX”, argumenta. “No tienes que ganarte la confianza. Te la otorgan y te dan la oportunidad de demostrarlo”.

Las ofertas de empleo actuales de SpaceX exigen que los ingenieros contratados demuestren una gran responsabilidad, desde la concepción hasta la entrega. La empresa también incorpora esta idea mediante el título informal de “ingeniero responsable”, que se menciona en los anuncios de trabajo. “Los ingenieros responsables asumen sus errores y colaboran con las personas necesarias para encontrar soluciones”, comenta Tom Mueller, primer empleado de SpaceX y director ejecutivo de Impulse, la empresa desarrolladora de la nave espacial.

En SpaceX, en última instancia, Musk toma las decisiones importantes y corrige el rumbo cuando es necesario, y todos los demás se alinean para cumplir sus directivas, explica Crabtree. “Así es como siempre se ha gestionado la empresa”, añade. “Y quiere que siga siendo así después de salir a bolsa”.

Qué cambiará en SpaceX

SpaceX se enfrenta a grandes desafíos. La compra del deficitario laboratorio de investigación en IA de Musk, xAI, ha hecho que la empresa en su conjunto no sea rentable. Su sueño de llegar a Marte requiere un cohete más potente, que SpaceX aún no ha logrado operar de forma fiable. Además, la posibilidad de una mayor competencia y una regulación gubernamental más compleja siempre estará presente.

Si SpaceX fracasa, su excesiva participación accionaria probablemente solo le dará la culpa a Musk. Los mayores fondos de pensiones públicos del país instaron a Musk a ceder parte de su control antes de la salida a bolsa; pero no lo hizo.

“Si crees en los mercados libres y justos, la voluntad del pueblo debería importar”, manifiesta Rob Lalka, profesor de negocios en la Universidad de Tulane y autor de Los alquimistas del capital riesgo: cómo las grandes tecnológicas convirtieron las ganancias en poder. “La concentración de poder implica que creen saber más que los mercados públicos”, añade.

Cada vez surgen más empresas que imitan los valores y la cultura de SpaceX. Decenas de exempleados de SpaceX han fundado startups. Manning, el exingeniero, es ahora el director ejecutivo de la empresa de satélites Xona Space Systems. El concepto de “responsabilidad total” no está escrito en las paredes ni en los materiales de capacitación, pero se refleja en valores corporativos como la responsabilidad y la ambición, señala. “Contratamos a personas inteligentes para que nos digan cómo se deben hacer las cosas y asuman la responsabilidad”. En los próximos años, Musk, SpaceX y su red de colaboradores demostrarán hasta dónde puede llegar esta mentalidad.

Artículo originalmente publicado en WIRED. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.