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La carrera por crear el “DeepSeek europeo”

A medida que la relación entre EE UU y sus aliados europeos muestra signos de tensión, los laboratorios de IA de todo el continente buscan formas ingeniosas de acortar distancias con sus rivales estadounidenses, que hasta ahora han dominado el campo.

Salvo raras excepciones, las empresas estadounidenses superan a sus competidoras europeas en toda la cadena de producción de IA: desde el diseño y la fabricación de procesadores hasta la capacidad de los centros de datos, pasando por el desarrollo de modelos y aplicaciones. Asimismo, Estados Unidos ha acaparado una enorme proporción del dinero invertido en IA, lo que se refleja en el rendimiento el año pasado de sus valores nacionales y en el crecimiento de su economía.

Sin salida

En algunos círculos se cree que los líderes estadounidenses, como Nvidia, Google, Meta, OpenAI y Anthropic, ya están tan arraigados que a las naciones europeas les resulta imposible romper su dependencia de la IA estadounidense, imitando el patrón de los servicios en la nube. A principios de enero, el director de la organización nacional de ciberseguridad de Bélgica declaró al Financial Times que Europa había “perdido internet” y que debería aceptar cierta dependencia de la infraestructura estadounidense.

Sin embargo, los gobiernos del Reino Unido y la UE no parecen dispuestos a rendirse. Ya han comprometido cientos de millones de dólares para reducir al mínimo su dependencia de proveedores extranjeros de IA. Animados por el éxito del modelo chino DeepSeek, cuya irrupción el año pasado rompió el dogma de que el control de la mayor flota de procesadores de IA determina qué empresa se impone, los investigadores europeos están buscando métodos alternativos para desarrollar productos competitivos basados en el diseño imaginativo de modelos.

“Hemos sido demasiado crédulos ante la idea de que la innovación se hace en EE UU, que hemos perdido el tren de la IA y que ni siquiera deberíamos pensar en ello”, afirma Rosaria Taddeo, catedrática de ética digital y tecnologías de defensa de la Universidad de Oxford.

Una posible ventaja de los laboratorios europeos de IA frente a las grandes empresas estadounidenses, compañías cerradas que comparten muy poco sobre sus datos de entrenamiento o del diseño de sus modelos, es su voluntad de desarrollar abiertamente. Según la teoría, si se publican los modelos para que cualquiera pueda utilizarlos o modificarlos, los avances logrados por los laboratorios europeos se multiplicarán a medida que los colaboradores los perfeccionen. “Se multiplica la potencia de estos modelos”, afirma Wolfgang Nejdl, catedrático de Informática de la Universidad Leibniz de Hannover y director del Centro de Investigación L3S, que forma parte de un consorcio que desarrolla un gran modelo de lenguaje (LLM) para Europa.

Ante la tibia postura de la Casa Blanca hacia el liderazgo europeo, y una actitud abiertamente hostil entre algunos aliados del presidente Donald Trump, esos esfuerzos por innovar y ser autosuficientes han adquirido una nueva urgencia. “La situación geopolítica ha transformado la manera en que debemos entender la soberanía. Esta tecnología es una infraestructura, una que no producimos. Tenemos que empezar a avanzar en esa dirección”, señala Taddeo.


OpenAI robots ChatGPT

Aunque el desarrollo de robots propios permitiría a OpenAI incursionar en un nuevo mercado, la apuesta podría presionar la rentabilidad de su negocio y llevarla a la bancarrota en los próximos 18 meses, según analistas.


Una disputa transatlántica

En los últimos meses, los líderes europeos se han enfrentado a la administración Trump por una serie de cuestiones que abarcan desde la soberanía de Groenlandia hasta la política arancelaria y la inmigración, lo que ha generado especulaciones sobre un deterioro de la alianza de la OTAN, que ha marcado el orden mundial durante más de 75 años. Ambas partes han chocado abiertamente sobre el enfoque para supervisar a las tecnológicas estadounidenses, en particular a X, la plataforma propiedad de Elon Musk.

Después de que la Comisión Europea multara a X con el equivalente a 140 millones de dólares por supuestas infracciones de la normativa a principios de diciembre, el Secretario de Estado estadounidense Marco Rubio condenó la sanción como “un ataque a todas las plataformas tecnológicas y al pueblo estadounidense por parte de gobiernos extranjeros”. Más tarde, después de que un regulador británico abriera una investigación a X por un torrente de imágenes sexualizadas de mujeres generadas por IA distribuidas en la plataforma, la funcionaria del Departamento de Estado estadounidense Sarah Rogers amenazó con represalias.