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La supercomputadora mexicana Coatlicue estará entre las 20 más potentes del mundo: Jorge Luis Pérez Hernández de la ATDT

WIRED: ¿Se van a meter en la competencia para conseguir la computadora más poderosa?

JLPH: No vamos por la competencia de quién… no voy a decir qué me vino a la cabeza. Pero sí nos interesa que, al menos en México, sea la más grande y que tenga la capacidad técnica de resolver los problemas que actualmente enfrentamos.

Si ya sabemos que esa es la capacidad que nos permite resolver los problemas, pues [314 petaflops] es la potencia que necesitamos. Casualmente, cuando vimos [las demás], terminó siendo la más grande de América Latina, pero la presidenta nunca nos dijo “construyan la más grande de la región”. No, la meta es más bien algo que sea útil para los problemas que tenemos. Con los datos que tenemos, estamos seguros que entramos en el Top 20 de las más potentes del mundo.


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WIRED: ¿Cuál es el plan para que Coatlicue no se vuelva una computadora obsoleta en 10 años?

JLPH: Digamos que en 5 años, no en 10. El plan es actualizar sus GPUs cada 5 años. Eso es lo ideal. Nosotros dejaremos el plan hecho, será decisión de la siguiente administración si lo ejecuta o no.

También planeamos demostrar que el valor de Coatlicue no está en comprar GPUs, sino en los problemas que se pueden resolver con su uso. Creemos que sí podemos entregar ese resultado, rendir buenas cuentas y mostrar el beneficio que tuvo al país. No nada más en el sector público, sino en el educativo, investigación, científico, innovación. Creo que eso es suficiente para justificar un gasto de este tipo.

WIRED: ¿Aumentarán sus petaflops a futuro?

JLPH: Si hay problemas nuevos que lo requieran, sin duda, así será. De entrada, creemos que con esta cantidad de petaflops es suficiente. Cada administración, como lo ha hecho Barcelona, podrá aumentar el número de petaflops, aunque no es exactamente la meta. Podría tener, si quieres, 1,000 o 2,000 petaflops, pero depende de qué tipo de retos le arrojes y qué tantos datos necesites o tengas para procesar.

WIRED: Las supercomputadoras últimamente han sido eclipsadas por la computación cuántica…

JLPH: Opinión personal: todavía no está suficientemente maduro el cómputo cuántico. Empecemos por ahí. Su crecimiento tuvo mucho apoyo económico porque con computación cuántica se podía romper encriptación avanzada. Eso es lo principal. No quiero decir que sea lo único en lo que se puede usar, pero sí es el motivo por el que habíamos visto que se le invertía muchísimo dinero.

Todavía no sabemos si en México se va a construir una computadora cuántica, pero no es descabellado pensarlo. El campo tiene futuro, definitivamente. Aunque no hay algo estable que podamos adquirir ahora mismo. Para el tema de investigación, sin duda es una buena apuesta, pero para resolver estos problemas públicos que nos aquejan, todavía no creemos que sea el momento.

WIRED: Al considerar que México es un país con muchos retos, ¿por qué ahora mismo una supercomputadora es prioridad para el gobierno?

JLPH: Porque es la semilla. Es la semilla que no solo quiere resolver los problemas actuales, también estará lista para las futuras generaciones. Para que los jóvenes aquí se capaciten, aprendan y surjan nuevos talentos.