

Las empresas extranjeras representan solo el 0.5% de las solicitudes. Ikea, por ejemplo, tiene un algoritmo de compra inteligente que genera recomendaciones de productos. Yum China, la empresa matriz de Kentucky Fried Chicken en China, presentó un modelo que genera menús y material promocional.
Competencia en la mira
Más de la mitad de los algoritmos incluidos en el registro corresponden a lo que Schaefer denomina “tecnologías intersectoriales”. Abarcan desde modelos fundacionales a generadores de texto “de uso general”, pasando por una amplia gama de herramientas multimedia: intercambiadores de voz, renderizadores 3D o creadores de imágenes. “Nadie quiere verse atrapado en una situación en la que dependa de la tecnología de un competidor”, afirma Schaefer. A diferencia de EE UU, donde OpenAI, Anthropic y Google DeepMind dominan el mercado, en China la competencia para crear IA fundacional sigue siendo diversa y disputada. Pero construir estos modelos es costoso, y el mercado está empezando a consolidarse. Los seis “tigres de la IA”chinos, Moonshot, Minimax, Zhipu, Baichuan, 0.1AI y Stepfun, están respaldados por Alibaba o Tencent. Doubao, de ByteDance, superó a DeepSeek como el chatbot más popular de China, pero su puesto en la cima no está asegurado.
Nichos nativos
Mientras las gigantes se disputan la supremacía del chatbot, las startups trabajan duro en todos los sectores:
Squirrel AI (松鼠)
Su fundador, Derek Li, afirma que su empresa, de 12 años de antigüedad, está muy por encima de la competencia en el sector de la tecnología educativa. Han “puesto ruedas a un caballo”, dice, atornillando la IA a su anquilosado software existente. Squirrel afirma que diagnostica las lagunas de conocimiento, mide el progreso y ajusta las lecciones en tiempo real.
Cuando China prohibió las clases particulares con fines de lucro en 2021, los ingresos de la empresa se desplomaron de la noche a la mañana. Pasó a conceder licencias de su plataforma a franquiciados que también vendían las tabletas de la empresa impulsadas por IA. La red de Squirrel incluye más de 3,000 centros en toda China, que atienden a 1.2 millones de estudiantes. Ahora, la empresa pretende expandirse a Estados Unidos.
Li, que retiró a sus hijos de un colegio privado de Shanghái para poder educarlos en casa con la plataforma de Squirrel, afirma que “en el futuro, los profesores no enseñarán conocimientos”. En su lugar, “se convertirán en analistas de datos, entendiendo los informes de aprendizaje y la capacidad de los estudiantes, y en psicólogos, entendiendo las emociones y moldeando sus personalidades”.
AI Kanshe (看舌)
AI Kanshe (traducido como “La IA ve la lengua”) es una startup de medicina tradicional china que analiza la salud a través de imágenes de la lengua, las palmas de las manos y la cara. La empresa fue fundada por Li Wenhua, exempleado de Yaoshi Bang, una de las primeras plataformas farmacéuticas en línea de China. Estudioso desde hace tiempo del análisis de la lengua y las manos, Li quería combinar los métodos de diagnóstico de la medicina tradicional china con la visión artificial moderna. La empresa atiende tanto a consumidores como a profesionales de la salud en clínicas, farmacias y algunos hospitales, y ofrece herramientas de ayuda al diagnóstico y la toma de decisiones. Su modelo se ha entrenado con más de 100,000 imágenes anotadas de lenguas, manos y rostros.
Tecnología en la nube Zhongtan Puhui (中碳普惠云科技)
Fundada en 2024 por Wu Song, exoperador de Wall Street, Zhongtan Puhui Cloud Technology desarrolla herramientas basadas en IA para la contabilidad del carbono. La transición ecológica sigue dependiendo de un engorroso trabajo humano que podría automatizarse, según Wu.
Zhongtan Puhui crea agentes de IA que se encargan de varias tareas de contabilidad del carbono, como la huella de carbono y las auditorías de emisiones. Sus clientes van desde China Minmetals Group y DHL hasta pequeños y medianos exportadores del delta del río Yangtsé. Según la empresa, sus agentes pueden extraer datos en tiempo real directamente de las centrales eléctricas, lo que les permite completar en 15 minutos una tarea que antes les llevaba hasta 30 días, por una décima parte del precio.