Han sido veinte años, entre cierres y distanciamientos. Hoy los llamaríamos pausas de reflexión. En definitiva, tras muchos esfuerzos, el acuerdo firmado el 27 de enero de 2026 entre la India y la Unión Europea ha sido calificado por la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, como “la madre de todos los acuerdos comerciales”.
El pacto, anunciado durante la 16ª Cumbre India-UE, no es solo una reducción arancelaria, sino un avance estratégico que entrelaza comercio, tecnología, servicios digitales e inteligencia artificial y que prevé un proyecto de cooperación profundo y duradero.
Qué prevé la “madre de todos los acuerdos”
Qué oportunidades presenta para Europa
Desde la perspectiva europea, el acuerdo abre un acceso privilegiado al mercado del país más poblado del mundo (1,450 millones de habitantes, según las últimas cifras). La Unión Europea y la India intercambian actualmente bienes y servicios por valor de más de 180,000 millones de euros al año, recuerda la Comisión. Según las estimaciones, el acuerdo podría duplicar las exportaciones europeas a la India de aquí a 2032, al eliminar o reducir los aranceles sobre el 96.6% de los bienes exportados. A pesar de que Delhi es la cuarta economía mundial, las exportaciones europeas a la India siguen siendo relativamente bajas, debido principalmente a los elevados aranceles.
El acuerdo permitirá por tanto el libre comercio entre el bloque de 27 Estados europeos y el gigante asiático, que juntos representan casi el 25% del PIB mundial y un mercado de unos 2,000 millones de personas. Se espera que las reducciones arancelarias ahorren un total de unos 4,000 millones de euros al año en derechos sobre los productos europeos. Además, el acuerdo se produce en un contexto mundial marcado por las tensiones comerciales con EE UU y China, y representa un paso crucial para diversificar las cadenas económicas y reforzar la resistencia estratégica de ambos bloques. No es casualidad que se hayan incluido en el acuerdo sectores de gran intensidad de mano de obra en la India, como la cría de camarones, el textil, las piedras preciosas y la joyería, especialmente afectados por los aranceles de Trump.
Los temas más sensibles de las negociaciones
Las negociaciones abordaron nudos críticos como la agricultura, la protección de datos, la normativa industrial y las normas de sostenibilidad, incluido el CBAM (Mecanismo de Ajuste en la Frontera del Carbono), es decir, el mecanismo europeo de ajuste fronterizo de CO2 mediante el cual se pretende gravar los productos importados de países que no tienen normas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero iguales o mejores que las europeas, percibido con desconfianza por el gobierno indio.
El acuerdo alcanzado prevé la reducción de aranceles en cerca del 96.6% de las mercancías, lo que abre nuevos escenarios para las exportaciones europeas. Entre los puntos más sensibles resueltos se encuentran los automóviles europeos y el acero indio, mientras que la maquinaria y el material eléctrico verán eliminados progresivamente los aranceles. Para la India, el grueso del sector agrícola, especialmente el lácteo, quedó excluido del acuerdo, pero hubo aperturas y reducciones de derechos en productos como el aceite de oliva, la pasta y los vinos. Los dos socios también están negociando un acuerdo separado sobre indicaciones geográficas. No se han concedido exenciones específicas sobre CBAM, pero la India gozará de la misma flexibilidad concedida a cualquier otra nación. El acuerdo también incluye medidas para la movilidad de jóvenes profesionales y trabajadores temporales de la India, así como conversaciones para la inclusión de este país en el programa de investigación “Horizonte Europa” dedicado a la investigación y la innovación.